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Archivo por etiqueta: tipo de cambio flotante

Régimen Cambiario


 

El régimen cambiario se refiere al modo en que el gobierno de un país maneja su moneda con respecto a las divisas extranjeras y como se regulan las instituciones del mercado de divisas.

 
El banco central de cada país es el que se encarga de definir el régimen cambiario como parte del sistema monetario. La elección de una u otra forma de manejar la moneda responderá a la política monetaria de cada país.
El régimen cambiario influye decisivamente en el valor del tipo de cambio y en las fluctuaciones del mismo.

A continuación expondremos las características principales de los dos regímenes básicos existentes:

Tipo de Cambio Fijo


Es cuando el Banco Central de un país determina el valor de su moneda en referencia a una moneda extranjera, a una canasta de monedas, o a otra medida de valor, por ejemplo el oro. En consecuencia, la máxima autoridad monetaria de dicho país realiza las compras y ventas a ese precio para mantenerlo fijo.

Los tipos de cambio fijos son criticados porque, al ser un precio rígido, pueden generar rigideces y desequilibrios en la economía. Por ejemplo, un déficit de balanza de pagos se puede prolongar por un período de tiempo sin que el tipo de cambio se modifique para equilibrarla.

 
La fijación del tipo de cambio, puede ser útil para disminuir la inflación. Si existe una fuerte convicción de que el compromiso de mantener el tipo de cambio se va a cumplir, se pueden eliminar las expectativas de devaluación y con ello la especulación, que siempre resulta un factor importante que desencadena grandes períodos inflacionarios. Además, el control de la oferta monetaria deja de ser efectivo, debido a que bajo un régimen de tipo de cambio fijo los flujos de capitales esterilizan todo movimiento de la oferta monetaria.

Tipo de Cambio Flotante
Este régimen suele denominarse también de tipo de cambio libre o flexible. La relación entre la moneda nacional y las extranjeras estará marcado por la demanda y ofertas de divisas del mercado.

De este modo, bajo tipo de cambio flotante, el tipo de cambio se determina sin intervención del gobierno en el mercado de divisas.

Si bien hemos presentado las dos posturas teóricas antagónicas, en la práctica, no se suele recurrir al régimen de flotación pura, debido a la gran volatilidad cambiaria y a los efectos en la economía real.

Es por ello que es más común la aplicación de un sistema de cambio variable de flotación sucia, en el cual la autoridad monetaria realiza operaciones en el mercado abierto para fijar una banda de cotización para las divisas extranjeras.   Se fija un máximo y un mínimo dentro de lo cual se deja fluctuar el precio de la moneda libremente. Ante una fuerte fluctuación del tipo de cambio, el Banco Central intervendrá en los mercados vendiendo o comprando moneda, de forma de restablecer el precio de las mismas y acomodarlo dentro de los parámetros previamente fijados.

Sistema Monetario Internacional


 

Un sistema monetario internacional (SMI) es una expresión que designa el conjunto de reglas elaboradas por los Estados para garantizar, con respecto a la moneda, una estabilidad de los cambios.

La necesidad de una colaboración internacional en materia monetaria deriva de la propia naturaleza del comercio internacional, que por un lado representa una riqueza para las naciones, pero por el otro es una fuente potencial de desequilibrios monetarios.

El objetivo de un sistema monetario internacional es el de asegurar una cierta estabilidad en los tipos de cambio.

Un sistema de tipo de cambios puede establecerse de dos formas diferentes, tipo de cambios flotantes o tipos de cambio fijos.

En un sistema de cambios flotantes, el valor de la moneda lo determina el juejo de la oferta y la demanda en el mercado de cambio.

Un sistema de cambio fijo es aquel en que los bancos centrales tienen que mantener constantemente la paridad de sus monedas respectivas, es decir, comprar o vender divisas para sostener o modificar la cotización de sus monedas. En este modelo puede existir un margen de fluctuación entre las monedas, previamente acordado. O sea, que los Bancos Centrales intervendrán para mantener la moneda en el rango de una “banda” de precios, es decir dentro de los valores máximos y mínimos estipulados, dejando fluctuar las divisas dentro de dichos márgenes.

Para que haya un cambio fijo es necesario que exista un patrón de referencia, una unidad de medida común entre las monedas cuya cotización sea estable.

Durante mucho tiempo el oro constituyó esa base de referencia, ya que cada moneda se definía por su peso en este metal.

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