Escrito por Merlina el julio 7, 2011

Finalmente, Jean Claude Trichet, el presidente de Banco Central Europeo (BCE), ha subido segunda vez en lo que va de año, el precio del dinero. Esta suba, al igual que la anterior fue de un cuarto de punto, y con ello, deja el tipo de interés oficial en el 1,5%.
Esta acción ya era esperada y se daba por descontado en el mercado, a pesar de que muchos analistas se oponían a la medida y dudaron acerca de su conveniencia y posibles efectos sobre la evolución del crecimiento económico.
De esta forma, los tipos de interés han vuelto a niveles de marzo de 2009. Mucho han discutido los especialistas en estos días respecto de la conveniencia y oportunidad de un nuevo incremento. Sin embargo el banquero ha apuntado que los tipos de interés continúan en niveles bajos, por lo que esta suba representa tan solo un ajuste adicional en esta política monetaria acomodaticia.
Esto deja abierta la puerta a nuevas subas, en el marco de medidas que apuestan al crecimiento. Sin embargo, se ha lanzado una advertencia acerca de la desaleración económica que se producirá al conocerse los datos del segundo trimestre.
Según Trichet, la suba actual del tipo de interés se produce en un escenario marcado por la estabilidad de los precios, la relajación en el mercado de materias primas y una mayor tensión en el mercado de deuda.
De ahora en adelante se espera una suba más, aunque no se calcula que la misma se produzca en agosto, sino recién en la reunión sobre política monetaria del mes de septiembre o incluso octubre. Por el momento, el mercado apuesta a que los tipos de interés se ubicarán en el 1,75% al finalizar el año.
Escrito por Merlina el octubre 24, 2009

Los tipos de interés fijan el precio del dinero. El interés representa el valor tiempo del dinero, es decir, el precio impuesto por el riesgo asumido por el prestamista y el tiempo que transcurre entre el momento de la entrega del dinero y la devolución del mismo.
En términos prácticos, el tipo de interés es una forma de cuantificar, en tanto por ciento anual las cantidades que el deudor habrá de pagar al acreedor como retribución del capital recibido a crédito.
Se utiliza para medir la rentabilidad de los ahorros o bien el coste de un crédito.
Existen dos tipos de interés distintos, el tipo de interés simple y el tipo de interés compuesto.
Se llama interés simple cuando ese porcentaje se calcula sólo sobre el valor del préstamo recibido u otorgado.
Por ejemplo, si se financia el pago de una factura de 100 euros y por ello le van a cobrar el 5% mensual, al cabo de los 30 días, el valor a cancelar será igual a los 100 euros de capital, más el 5% de 100 euros, es decir 5 euros más, totalizando 105 euros. Si, dicha factura se pagara a los 60 días, debería abonarse 110 euros correspondientes a el capital de 100 euros de la factura inicial más dos veces el 5% de dicho capital.
En el caso del Interés compuesto el costo del dinero se acumula. Es decir, se cobra o se paga por el dinero que se prestó, y por el interés que se produce en periodos anteriores.
Siguiendo con los importes del ejemplo anterior supongamos que para cancelar la factura, se pide un préstamo a un banco, el cual le entregará los 100 euros y le cobrará el 5% compuesto mensual. Al cabo de un mes deberá devolver 105 euros al igual que en el caso anterior, pero si demora 60 días en cancelar el préstamo deberá devolver 110,25 euros. Esto se debe a que el primer mes pagará interés calculado sobre los 100 euros que recibió inicialmente, pero el segundo mes el tipo de interés se aplicará sobre 105 euros, es decir, que los 5 euros de interés correspondientes al primer mes se capitalizan y comienzan a devengar nuevos intereses.
Normalmente, entre particulares, se utiliza el tipo de interés simple ya que resulta de fácil aplicación. Por el contrario, cuando estemos ante una entidad bancaria u otro tipo de prestamista le aplicarán un tipo de interés compuesto.
Adicionalmente, el tipo de interés puede ser fijo, variable o mixto. El tipo de interés fijo es aquel que se mantiene constante durante todo el término de la imposición o el préstamo.
El tipo de interés variable se actualiza y revisa en plazos periódicos que determina el prestamista. Normalmente, el tipo de interés variable estará ligado a la evolución de determinados índices económicos o bursátiles, como puede ser la Libor, el Euribor, el Ibex, etc.
El tipo de interés mixto mantiene un tipo fijo durante los primeros años y el resto de tiempo hasta su cancelación, a tipo variable.
Es habitual aplicar el interés sobre períodos de un año, por lo que escucharemos habitualmente la expresión “2% interés anual”. Sin embargo, se pueden utilizar períodos diferentes. La estandarización utilizada por el mercado de expresar los tipos de interés en períodos anuales se corresponde con la necesidad de hacer fácilmente comparativas las distintas tasas, ya que si se utilizaran períodos diferentes no resultan comparables en forma directa sino que sería necesario aplicar un procedimiento matemático que las transforme en comparables o equivalentes.
Normalmente, cuanto más corto es el plazo más bajo es el tipo de interés, ya que el dinero está menos tiempo en manos de su propietario original y el riesgo que corre el prestatario es menor.