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Escrito por Merlina el septiembre 26, 2010

Al parecer, y de acuerdo al último informe sobre Situación y perspectivas de la economía española, elaborado por el Servicio de Estudios de BBVA, la economía española ha tocado fondo, y a partir de ahora se observará un ligero crecimiento del PIB.
De acuerdo a la opinión de estos expertos el PIB español registrará en el tercer trimestre un crecimiento del 0,20%.
Estas estimaciones son ligeramente superiores a las anteriores y ubican al PIB más cerca del 0,20% que del anteriormente estimado 0,10%.
Es que, al parecer no se ha observado un deterioro de importancia en el PIB, a pesar de que el consumo y la inversión han sido víctimas del proceso de consolidación fiscal. No obstante, los ajustes en estos factores críticos de la economía, se ven morigerados por los datos del empleo, los cuales no se han alterado respecto del comportamiento exhibido en el segundo trimestre del año.
Estos indicadores fundamentales de la economía, se ven complementados por otros como ser los datos de confianza de los consumidores y las empresas, los cuales han tomado una evolución favorable y mejor de la esperada.
Es por ello, que tomando el conjunto global de indicadores, los expertos del BBVA, estiman que la economía ha tocado fondo. A partir de este momento no se espera que se registren crecimientos negativos del PIB durante lo que resta de año.
Si bien, estos datos resultan alentadores, la recuperación económica es aún muy débil. La evolución de la misma en el futuro dependerá de los ajustes registrados y por registrarse, tanto en los hogares y empresas, como en el sector financiero.
En este momento, la clave de la economía según lo publicado por el BBVA, pasan por la racionalización del gasto público, el cual, si bien debe reducirse para ajustarse al objetivo de control del déficit fiscal, no debe continuar valiéndose de la reducción de las inversiones públicas, fundamentales para un crecimiento sostenido de la economía y el fomento del empleo.
Escrito por Baldix el julio 6, 2010

Credit Default Swaps. Con la crisis de la deuda en Europa, este término ha sido muy utilizado en los últimos meses. ¿Pero que son realmente los CDS?
En realidad, los CDS o Credit Default Swaps (en castellano, Permutas de Riesgo Crediticio) no dejan de ser un contrato de seguro, en donde a cambio de pagar una prima, el tenedor de un crédito puede asegurarse ante el riesgo de impago del mismo.
Sin embargo, la dinámica especulativa del mercado ha transformado en un aparentemente inofensivo especie de seguro contra impagos en un gigantesco mercado de derivados, donde se estima que el volumen de CDS supera a la deuda real que cubre en una relación de 10 a 1.
La principal finalidad teórica del CDS en sus comienzos era servir como seguro para el poseedor de un título de deuda que quiere cubrirse del posible riesgo de crédito (básicamente impago) del mismo. Aunque el CDS tenga en común algunos elementos con las operaciones de seguro, no son regulados dentro de las actividades de seguro y así las entidades vendedoras del CDS no tiene que cumplir ninguna de las normas de solvencia ni de reservas que regulan el ejercicio de la actividad aseguradora, existiendo un mayor riesgo de contraparte o incumplimiento que en los contratos de seguros regulados como tales.
Los CDS son objeto de gran debate, ya que en la crisis financiera de 2008 han sido utilizados como instrumentos de ataque a la deuda pública de algunos países, como es el caso de Grecia hace unos pocos meses. También fueron responsables de la caída en 2008 de la empresa norteamericana American International Group (AIG).
Muchos dirigentes europeos, como la canciller alemana Angela Merkel, se han mostrado partidarios de prohibir en la Unión Europea y en el G20 los credit default swap (CDS) que pueden ser utilizados de forma especulativa para apostar contra los estados.
Escrito por Baldix el junio 9, 2010

Ante la evidente falta de acuerdo entre las partes por un lado, y las presiones recibidas desde los mercados y la UE por el otro, la Reforma Laboral se encuentra en su fase final, con díficil pronóstico de consenso. Para hacer frente a este consenso, el Poder Ejecutivo presentará un documento que tratará de contentar a todos.
La propuesta -aun no cerrada- consiste en no abaratar ninguna de las indemnizaciones que reciben los trabajadores al ser despedidos, pero se crearía un fondo que subvencione parte de estos costes al empresario.
En el nuevo proyecto, que intenta llegar a consenso con los gremios y los empresarios, se mantendrían así las indemnizaciones de 20 días si el despido es procedente, de 33 días si es improcedente objetivo para el contrato de fomento, o de 45 para todas las modalidades de rescisión improcedente del modelo indefinido ordinario y del improcedente por causas disciplinarias del de fomento.
A cambio del apoyo de las patronales, se crearía un fondo especial dentro del de Garantía Salarial (Fogasa) para financiar a los empresarios 8 días de cada indemnización que paguen. De esta manera, se cumple con la exigencia de abaratamiento de despido por parte de la patronal y la exigencia de no reducir las indemnizaciones a los trabajadores por parte de las organizaciones sindicales.
A su vez, la reforma incluiría un plan específico de empleo joven, asociando más bonificaciones a la contratación de este colectivo, o la aplicación del llamado modelo alemán. Éste facilita las reducciones de jornada como alternativa al despido, compensando a los trabajadores afectados con prestaciones.
En fin. La reforma es un hecho, absolutamente necesaria para que las cuentas le cierren a la economía fiscal. Lo importante es que queden todos contentos, algo imprescindible para evitar problemas futuros…
Escrito por Baldix el abril 5, 2010

No es nada nuevo decir que la crisis financiera que aún estamos viviendo dió por tierra varias teorías económicas que, hace tan solo un par de años, parecían eternas.
En Octubre de 2008, un mes después de la caída de Lehman Brothers, apareció un dato significativo en las listas de best sellers en EEUU: la Teoría General de Keynes y los posteriores revisionismos de ella como el de Hyman Minsky estaban trepando en las listas de libros más vendidos. Por entonces, el motivo parecía obvio: una era de Super-Estados se avecinaba, con un auge del intervencionismo financiero en la economía de los países.
El fracaso de la teoría neoclásica para entender la última crisis financiera había dejado como primera defensa contra la depresión al modelo keynesiano. Sin embargo, la economía mundial siguió cayendo y a muchos expertos la teoría de Keynes les pareció que se quedó corta frente al desastre de las finanzas internacionales.
Frente a ello, han ido apareciendo nuevas teorías de las distintas escuelas económicas que hicieron leña del arbol caído del mainstream neoclásico. En este contexto, se auguraba el inicio de una nueva era con un cambio de paradigma, en el que la ortodoxia neoclásica estaba herida de muerte y no tardaría en dejar su trono en manos de otra corriente económica. Así, los experimentalistas ganaban terreno frente a los metodológicos y rigurosos matemáticos de los neoclásicos.
Pero llegó el 2010, con una recesión mundial acotada y en vías de recuperación, y se advierte que la teoría dominante neoclásica y sus prácticas no cambiaron tanto como se pronosticaba: con un escenario que de a poco vuelve a la normalidad, la economía vuelve a sus cauces ortodoxos.
Sin embargo, los ojos ya están abiertos. El escenario teorico económico aparece definitivamente más diversificado. Los principios básicos del neoclacicismo están siendo duramente objetados, pero el cambio de paradigma aparece como no inminente.
Lo que se está viendo es una apertura de la teoría neoclásica –muy rígida en sus principios– frente a nuevos desarrollos aparecidos post-crisis, absorbiendolos e incorporándolos en una nueva teoría económica. Las claras y muy serias limitaciones de la teoría dominante –la neoclásica– son más que evidentes.
Hay que reconocer que, en tiempos normales, los modelos macroeconómicos reflejan resultados óptimos. Pero una gran cantidad de teorías fracasan cuando tienen que explicar grandes desfasajes en el funcionamiento de la economía. Esto ha sucedido, no solo con el modelo neoclásico, sino también con muchas otras teorías económicas.
Una de las nuevas corrientes que creció en estos últimos años es la Economía del Comportamiento, una rama que ataca el supuesto de “racionalidad de los agentes económicos” de la teoría neoclásica en base a descubrimientos de la psicología congnitiva, basados en “errores sistemáticos” en lo que incurren la conducta de los mismos, como por ejemplo exceso de confianza, aversión a perder, etc.
Otro modelo –contraria a los conductistas– es la Teoría de los Juegos, que dice que los esquemas de incentivos explican todas las decisiones tomadas por las personas. Aquí, se dice que la gente actúa en forma irracional a veces, pero en casos excepcionales.
Lo qeu se vislumbra es una nueva era, donde la teoría económica dominante será una unión de varias escuelas, una fusión de ideas que a priori están en las antípodas pero que pueden complementarse de la mejor manera. ¿Un ejemplo? Las nuevas exploraciones indican que un exceso de confianza vuelve a los inversores más agresivos, pero que la aversión a perder los torna más conservadores. La pregunta es ¿cual es la idea que prima en los agentes económicos? ¿Como saberlo?
El mejor término acuñado hasta el momento para explicar lo que se viene es “la era de la complejidad”, donde viejas teorías olvidadas vuelven a primera plana y donde los modelos económicos de hoy serán consideradas menores en unos años.
Probablemente, los economistas del mañana tengan que usar métodos y teorías distintas –a veces contradictorias entre si, cosa que sucede en otras ciencias como la física– para abordar diferentes problemas. Cada fenómeno será muy complejo, y deberá ser abordado desde distintos angulos y metodologías.
La idea que reina hoy en día es que la economía va camino hacia una ciencia social, con herramientas matemáticas, pero que de ninguna manera hacia una disciplina axiomática. Lo que se viene, entonces, es una Era de la Complejidad.
Escrito por Baldix el marzo 29, 2010

Comencemos por el principio: PIGS -cerdos en inglés- es una sigla que se forma con los nombres de los países más débiles -financieramente hablando- de Europa: Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain). Es un acrónimo muy doliente que usa sobre todo la prensa anglosajona.
PIGS resume la referencia a países con frágiles finanzas públicas pero distintos entre sí. Todos pertenecen a la eurozona, pero sus realidades son bien distintas, sobre todo la de España: a pesar de su gran crisis, sigue siendo una de las 10 economías más grandes del planeta.
Hace unos días, Portugal ha visto descender su nota de crédito de bonos de largo plazo a AA-, manteniendo el nivel del segundo escalon entre las mejores pero con perspectivas negativas. Irlanda tiene la misma AA-, Grecia ya vio bajar su nota a B y España se mantiene con la AA.
La debilidad de estas economías -Portugal tiene un desempleo del 10,1%, la mitad de España, y menos déficit y deuda que Grecia- está haciendo mella en la cotización del Euro, que está tocando mínimos de 10 meses frente al dolar estadounidense.
Para economistas de EEUU, como Paul Krugman, este es un problema estructural de la integración europea y sobre todo de la integración monetaria. Los economistas europeos, por el contrario, suelen hablar de problemas puntuales de cada uno de sus socios.
Lo cierto es que Europa no puede darse el lujo de dejar caer a uno de sus socios. Grecia será finalmente rescatada, a pesar de lo que se diga, ya que su caída dará una mala señal a los mercados, virando toda la presión sobre las demás economías perimetrales de la eurozona: Portugal, España e Irlanda.
Las débiles perspectivas de reactivación de los 16 miembros de la zona euro no ayudará a los más débiles. Por ejemplo, Portugal no ha sido afectado demasiado por la crisis financiera, pero la recesión en España golpeó a su vecino peninsular, a la que está muy vinculado.
La consecuencia directa de esta baja de calificación es el encarecimiento de la deuda soberana portuguesa, y no se descarta un contagio con las otras economías de la eurozona. ¿El Euro? Ha acentuado el ciclo bajista de su valor y ha tocado mínimos en 10 meses. Y al parecer, seguirá a la baja.