Hay muchos conceptos económicos mayormente desconocidos para el ahorrador común. En este sentido, en los ultimos años hemos aprendido mucho -a fuerza de los golpes financieros- pero siempre queda algo por conocer. También se amplian las mejores ofertas bancarias, no quedando reducida solo a los mejores depositos, abriendose el mercado a los pagares bancarios y a la emisión de deuda subordinada.
En esta oportunidad, trataremos de aclararle un tema de moda: la Deuda Subordinada. Y este concepto está de moda gracias a la próxima emisión de bonos que realizará La Caixa. Estos Bonos La Caixa son un típico ejemplo de Deuda Subordinada.
Pero comencemos por el principio: ¿Qué es la deuda subordinada? La deuda subordinada son títulos valores de renta fija con rendimiento explícito emitidos normalmente por entidades de crédito que ofrecen una rentabilidad mayor que otros activos de deuda. Sin embargo, esta mayor rentabilidad se logra a cambio de perder capacidad de cobro en caso de extinción y posterior liquidación de la sociedad -la quiebra o bancarrota-, ya que está subordinado el pago en orden de prelación en relación con los acreedores ordinarios.
Esto quiere decir que, en caso de quiebra de la sociedad, primero cobrarán los acreedores ordinarios y luego, si queda un remanente en los activos, podrán cobrar los poseedores de este tipo de deuda.
En el caso de las entidades de crédito esta deuda es considerada, junto a las participaciones preferentes, un instrumento híbrido de capital, en el sentido de que cumple ciertos requisitos que lo asemejan parcialmente al capital ordinario de las entidades de crédito, y es computable como recursos propios de las entidades.
En cuanto al régimen fiscal, es el mismo que el de cualquier activo financiero con rendimiento explícito: Los intereses o cupones periódicos reciben la calificación de rendimientos de capital mobiliario a integrar (al 19% o al 21%, de acuerdo a la cantidad de intereses percibidos en el año) en la renta del ahorro, al igual que el rendimiento obtenido en la amortización, transmisión, canje o conversión de estos activos.
Hay un punto interesante a tener en cuenta antes de invertir en un instrumento como este: su liquidez. Si bien en los folletos explicativo se establece que se puede vender cuando uno quiera en los distintos mercados, y es probable que asi suceda ya que no hay ningún impedimento legal para ello, hay que saber que en cualquier operación de compra-venta de títulos siempre hay dos partes: el comprador y el vendedor. En el caso que la entidad presente problemas financieros: ¿aparecerán los supuestos compradores sabiendo que si quiebra la sociedad ellos no tienen la seguridad de participar en su liquidación?
Pero el problema de liquidez no aparece solo en los casos de dudosa solvencia de la entidad. Los bonos cotizarán en un mercado secundario, es decir, si un particular decidiese deshacer su inversión antes del plazo de vencimiento, podría hacerlo, pero exponiéndose a no recuperar la totalidad de su inversión.
En fin, y resumiendo un poco el concepto: la Deuda Subordinada -En inglés secondary debt- es un tipo de deuda cuyo poseedor tiene una prioridad de pago menor que la de otros acreedores generales. Por este motivo se trata de un bono relativamente arriesgado, que en ocasiones se compensa con un rendimiento más alto. Si bien una entidad de primera línea como La Caixa se encuentra en una situación muy solvente y es poco probable que tenga problemas tan graves como para presentarse en bancarrota, es bueno conocer los detalles de una colocación como esta.
Aqui le dejamos un video con el concepto de que son los bonos, principal ejemplo de deuda subordinada.
La deuda pública es un sistema de financiación que permite a los gobiernos capitalizarse para emprender campañas o llegar a ciertos objetivos. De esta manera, el o los gobiernos ponen a la venta bonos de deuda pública, los cuales pagan con intereses a determinadas tasas y cada determinada cantidad de tiempo.
Es sabido el endeudamiento que poseen tanto el Estado español como las Comunidades Autónomas, lo cual permite a los contribuyentes convertirse en acreedores del Estado mientras este se financia con intereses. Dentro de la deuda pública disponible para la compra se encuentran las Letras del Tesoro y los Bonos y Obligaciones del Estado.
Las Letras del Tesoro se emiten a 3, 6, 12 y 18 meses. Los Bonos del Estado se encuentran emitidos a 2, 3 y 5 años, mientras que las Obligaciones del Estado generalmente se emiten a 10, 15 y 30 años. En estos períodos, puede que el bono otorgue un interés mensual, trimestral, semestral o anual, los cuales pueden cobrarse dependiendo la cantidad de dinero que se haya invertido en ellos.
Estos bonos, que pueden ser de las Comunidades Autónomos o por parte del Estado, y el pequeño ahorrista puede comenzar a capitalizar su dinero a través de la deuda pública.
La deuda de las Comunidades Autónomas está cada vez más grande, ya que se estima que la misma ha crecido un 26,4 por ciento en el primer trimestre de 2011, alcanzando un fabuloso total de 121.420 millones de euros de incremento. Hoy la deuda pública de las comunidades autónomas alcanza un 63,6 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que para el 2010 se encontraba en el 55 por ciento.
A os efectos de que el lector tenga una noción sobre los montos que manejan las deudas de las CCAA, se exponen a continuación en orden decreciente:
En todas las administraciones, se busca reducir la deuda pública que se encuentra alcanzando máximos históricos desde 1995, lo que ha producido recortes en las emisiones de bonos de deuda pública para evitar su crecimiento.
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La Generalitat de Catalunya estudia una nueva emisión de bonos de deuda pública para inversores europeos, buscando salvaguardar así la escasa oferta de créditos que permite el mercado, mientras que apunta a capitalizarse y financiarse. Altos cargos del Govern de Catalunya celebran un “road show” por Frankfurt, París y Londres.
Los responsables de la política financiera de la comunidad autónoma se han encontrado con varios inversores europeos, en busca de lo que sería una nueva emisión de deuda pública. En su momento, la Generalitat asombró al mercado con la deuda más cara del mundo, posicionando bonos de 1.000 euros para buscar financiación. Al parecer esta política podría volver a repetirse.
Lo que se buscará ahora es poner a la venta un paquete de activos por 2.000 millones de euros, impulsados por una política fiscal de reducción de gasto y de déficit, según informaron fuentes del departamento de Economía catalán. Actualmente, la Generalitat busca recuperar el mercado financiero, ya que se ha encontrado paralizada desde la cancelación de una emisión de bonos en el mercado japonés ante el brote de la crisis financiera última.
En el mercado minorista, las suscripciones de deuda pública alcanzan los 5.000 millones de euros, los cuales se han sabido colocar en dos tramos distintos: En noviembre de 2010 y en abril pasado. Lo que se ha pagado por esta emisión está cerca del 5,9 por ciento.
¿Está contento con la guerra del pasivo? ¿Le permite ganar unos euros extras en la rentabilidad de su dinero? Entonces esta es una oportunidad para el ahorrista, aunque a un riesgo mayor que los depósitos.
Se trata de los bonos corporativos. Y especificamente, los Bonos Audasa. Autopistas del Atlántico (Audasa) es una filial de Itínere, y está vendiendo obligaciones a 10 años que prometen el 6% anual y que tienen grandes ventajas fiscales, entre las que se encuentra que no tributarán el famoso 19% al fisco.
La gran ventaja de esta emisión de bonos Audasa radica en sus destacadas ventajas fiscales, gracias a una ley que se remonta a 1978. Así, a los inversores solo se les retendrá el 1,2% del importe de los intereses, frente al 19% habitual. Y no sólo eso: los obligacionistas se podrán deducir en el IRPF el 24% de los intereses. Es decir, no sólo no tributarán, sino que pagarán menos impuestos.
Según podemos leer en cincodias.com, la emisión abonará un 6%, de forma que los inversores recibirán 60 euros al año por cada 1.000 y el banco les retendrá 0,72. Pero después Hacienda les descontará 3 euros del IRPF.
¿Cómo funciona la desgravación fiscal? Si los bonos no gozaran de la bonificación, los inversores tendrían que tributar por el 19% de los intereses: los impuestos sobre 60 euros ascenderían a 11,4 euros. Pero se podrán deducir el 24% de esos 60 euros (14,4 euros). Los 3 euros que se ahorraría en impuestos son el resultado de los 14,4 euros menos los 11,4.
En virtud de estas extraordinarias ventajas tributarias, los bonos de Audasa equivalen a una rentabilidad anual del 7,68% de otro producto sin prebendas fiscales. Los inversores podrán comprar los bonos en Banco Sabadell, Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular. La inversión mínima es de 500 euros (el precio de una obligación) y el plazo es de 10 años. Audasa devolverá el principal, por tanto, el 31 de mayo de 2021.
Es destacable saber, sin embargo, que el plazo de amortización es realmente largo,lo que se podría compensar con la rentabilidad obtenida. Pero también tiene que saber que estos bonos no son demasiado negociables en los mercados secundarios, por lo que es muy probable que si los quiere vender con anterioridad al vencimiento se encuentre con escollos como por ejemplo no encontrar comprador o simplemente tener que malvenderlos de acuerdo a la necesidad.
Por lo demás, tiene el riesgo que cualquier otro bono corporativo, y es que la empresa entre en convocatoria o directamente en bancarrota. Pero en este caso en particular, al tratarse de una empresa de servicios publicos, esa opción queda minimizada.
En fin. Una buena opcion de invertir a largo plazo a un buen tipo de interes.
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