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La hipoteca como fuente de financiación

Los tipos de interés continúan al alza, y, sin embargo, curiosamente, los españoles nos endeudamos cada vez más. Según datos publicados por el Banco de España, las deudas por razón de créditos al consumo alcanzan, en el menor de los casos, los mil millones de euros mensuales, de tal modo que el volumen de este tipo de créditos alcanzan ya los casi 92.000 millones de euros. Y es que los tipos de interés históricamente bajos, y las continuas campañas publicitarias de los bancos han ayudado a que se produzca este boom crediticio.

Y ahora que los intereses comienzan a subir, y que se detecta un menor crecimiento en la concesión de préstamos hipotecarios, la oferta bancaria de estos productos aumenta, a fin de facilitar al cliente el acceso a estos préstamos. Para ellos nos ofrecen la oportunidad de plazos aún mas largos, de más aplazamientos de cuotas, de cancelar una parte del importe solicitado al final de la vida del préstamo, y, sobre todo, de refinanciar a través del hipotecario otras posibles compras para las que generalmente necesitaríamos créditos personales.

En realidad, esto supone una auténtica línea de crédito para el cliente, de manera que éste puede volver a solicitar todo el dinero amortizado del préstamo hipotecario hasta el importe concedido inicialmente. Las ventajas de ésto son importantes, pues no sólo nos permitirá financiar mediante préstamo hipotecario la compra de muebles, otras inversiones como huertos solares, viajes, coches o gastos menores como una televisión o aparatos electrónicos, sino que permite reunificar las deudas (la cuota del coche, el recibo de la tarjeta de crédito, etc.) que se tengan en un solo préstamo de modo que nos supondrá un ahorro, tanto en lo que pagaremos al mes, como ahorro fiscal. Y esto es porque préstamos por los que se pagan hasta un 8%, en el caso de los personales, o incluso en otros, hasta un 20%, si son créditos rápidos, al incluirlos en la hipoteca, pagaremos un interés menor, de alrededor de un 4-5%. El menor coste mensual es evidente, al igual que el desahogo financiero y la tranquilidad que se obtiene de ello.

Eso sí, hay que tener en cuenta que aún cuando la carga mensual sea menor… se estará pagando más tiempo. Al final, todo es muchas veces psicológico.

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