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La banca online y la financiación rápida

Si analizamos la oferta de productos bancarios que actualmente llegan a los consumidores a través de la publicidad, llegamos a la conclusión de que aquellos vinculados a la gestión por Internet tienen cada vez más acogida. El imparable avance del ecommerce como medio de consumo masivo afecta a todos los servicios, incluidos los bancarios.

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Seguro que has escuchado hablar de la “banca online” y la asocias a entidades como ING o EVO Banco, pero puede que no tengas muy claro cuáles son sus orígenes ni cuál es su futuro. En este artículo te damos algunas de las claves que la caracterizan.

La definición y los tipo de banca online

En primer lugar hay que aclarar una cuestión terminológica, ya que dependiendo qué términos elijamos, podemos estar hablando de cosas muy distintas:

Banca electrónica: es aquel tipo de banca que se realiza por medios electrónicos y en este ámbito entran los cajeros electrónicos, el teléfono y otras redes de comunicación. Es por ello que no debemos asociarla a la banca que opera por internet, ya que su campo de acción es más amplio.

Banca por internet o en línea: hace referencia a aquellas herramientas que ofrece una entidad bancaria que permite a sus clientes llevar a cabo sus operaciones a través de un ordenador empleando una conexión a internet.

Banca virtual: es aquella que no tiene presencia física, considerando que no tiene oficinas y opera al igual que la banca en línea u online, por lo que es más adecuado referirnos a este tipo de entidades por esta última denominación.

De esto colegimos que, cuando nos referimos a banca online, nos referimos a aquellas entidades financieras cuyo punto en común es que operan exclusivamente a través del canal de Internet. Tanto desde el punto de vista comercial como de la comunicación con sus clientes.

Breve historia de la banca online en España

Atendiendo a la clasificación anterior, la primera banca electrónica o telefónica apareció en España a mediados de 1995 gracias al Banco Español de Crédito, siendo ese mismo año el momento de la irrupción de la banca online propiamente dicha en EE.UU de la mano del Security First National Bank (SFNB).

Pero si hablamos de banca online el primer nombre que nos viene a la cabeza por haber sido el pionero de este tipo de entidad a distancia es, sin duda, ING Direct. Esta entidad holandesa aterrizó en España en 1999 para desarrollar una línea de negocio basada en la comunicación telefónica en un país muy acostumbrado al contacto personal en la sucursal bancaria. De estos inicios a la actualidad la evolución ha sido pronunciada, potenciando por una agresiva política de comisiones sin coste, simplicidad y transparencia.

El siguiente banco que entró en la competición por hacerse con su porción del pastel fue Ibanesto, pero tras su absorción por el Banco Santander, tiende a desaparecer y ser sustituido por la marca análoga ISantander. Aunque su lugar dentro de la estructura del gigante bancario está ocupado por Openbank, entidad creada en 1995 y pionera nacional en la exención de comisiones de servicio.

Otras operadores de banca online son la filial del BBVA a estos efectos, Unoe; Oficina Directa y Bancopopular-e que son dos entidades online del Grupo Popular; Activobank, hermanada con Banco Sabadell y Evo Banco, una marca reconocible para el consumidor gracias a una fuerte campaña publicitaria y cuya propiedad a cambiado recientemente de manos.

La financiación online

Una de las materias más competitivas para la banca online es su oferta de préstamos personales e hipotecarios. Aunque quedan atrás los tiempos de bonanza en los que se ofrecían diferenciales inferiores a los dos puntos por encima del euribor, sus comisiones siguen siendo muy ventajosas y su facilidad de tramitación continúa siendo muy valorada por los clientes de este tipo de producto financiero.

Dentro del mercado de la financiación online y derivada directamente de la banca electrónica, los llamados créditos online ofertados por prestamistas privados a través de Internet se han convertido por derecho propio en uno de los productos financieros de moda. Aunque sus cantidades no suelen superar los 500 o 600 euros y su plazo de amortización no exceda los 30 días, la sencillez de la tramitación, los escasos o nulos requerimientos y la gestión exclusivamente online convierte a estos préstamos rápidos en la manera más rápida y segura de conseguir una inyección de liquidez. Como contrapartida, sus intereses, muy por encima de la media de los préstamos personales ofertados por la banca tradicional, provocan que los préstamos rápidos por internet sean recursos que deben emplearse con cautela y sólo en momentos de extrema necesidad económica.

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