Guardar el dinero bajo el colchón, buena o mala idea

| 24/11/2015 | 0 Comentarios

El corralito griego es un nuevo palazo al avispero de nervios del ahorrador que, poco o mucho, no tiene claro que hacer con sus ahorros  provocaba al pequeño ahorrador en un contexto de crisis bancaria.

Vaya por delante la dificultad de poner de acuerdo a los extremos en este asunto. Quien defiende el no uso de las entidades bancarias para guardar su dinero lo hace amparándose no sólo en la desconfianza en el sistema bancario (reforzada por hechos como el que está ocurriendo en Banco Madrid) sino también porque el argumento habitual que dice que el dinero bajo el colchón nos hace perder dinero hoy en día no parece tan claro.

Dinero bajo el colchón

Volviendo a viejas costumbres

Una cosa está clara, poco a poco estamos volviendo a viejas costumbres: cada vez las cantidades de dinero de reserva no colocadas en las entidades financieras son mayores, el usuario percibe una cierta necesidad de seguridad en la cercanía de, al menos, su colchón de reserva.

Mantener la liquidez al alcance de la mano en la propia vivienda lógicamente lo que otorga es una inmediatez no comparable a la que puede otorgarnos el banco, y resulta inmune a los posibles problemas técnicos que, por ejemplo, el uso de tarjetas puede generar y desde luego a problemas como los corralitos.

Sin embargo, en el otro vértice debemos tener en cuenta que guardar el dinero bajo el colchón lo convierte en primer lugar en  dinero inmóvil mientras que, además, no se encuentra en absoluto exento de riesgos, riesgos externos como puede ser el robo, pero también riesgos de ser utilizado para compras o gastos no necesarios ya que se encuentra mucho más al alcance de la mano.

En este post reflexionamos sobre ¿Cuándo deja de ser consumo y se convierte en derroche?

green-homeEl dinero que pierde dinero

En uno de los argumentos centrales contra guardar el dinero bajo el colchón tiene que ver con la idea básica del ahorro, es decir, nuestro ahorro tiene al menos que producir la cantidad correspondiente al incremento del costo de la vida ya que si no, efectivamente, se trata del dinero inmovilizado que genera una pérdida virtual de metálico, pero muy tangible a la larga de poder adquisitivo.

 Esto en contextos de crecimiento como los que se venían dando en los años previos a la crisis tiene una lógica aplastante, sin embargo, en el marco de los últimos tres o cuatro años por ejemplo, en un proceso de desinflación evidente en el que el crecimiento es el que es, la movilización del dinero realmente en muchos casos puede llegar a tener costes equivalentes al menos a lo que se obtiene (no hay más que mirar el rendimiento por ejemplo de los depósitos).

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Esto genera un debate aún no resuelto y realmente complejo ya que la pérdida de valor del dinero inmóvil hoy en día no es comparable en absoluto a lo que podía ser hace tan sólo 10 años.

Pero hay más

Hay otras cuestiones importantes que debemos tener en cuenta y que en este caso van en contra del dinero bajo el colchón. Si nosotros extraemos una cantidad determinada de dinero de la entidad financiera y al cabo de poco tiempo reiteramos una cantidad similar, hacienda puede entender perfectamente que se trata de la misma cantidad, ahora bien si nosotros extraemos esa cantidad de dinero y de repente aparece años después, hay muchas posibilidades de que tengamos que dar más explicaciones de las que debiéramos, incluso de que existan problemas.

Por último, y desde luego muy importante, está el tema de la seguridad. Acumular cantidades en metálico en el hogar no es muy buena idea en un momento en el que delitos como los asaltos a viviendas han aumentado de manera notable, además en este caso, salvo seguros muy específicos muy caros, no va a haber cobertura que nos salve de las pérdidas.

Categoría: Ahorro

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